¡Arriba las manos!… Esto es una percepción



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Todos los días escuchamos a alguna figura del gobierno o los medios de comunicación hablar sobre que muchos de los problemas que tenemos en nuestra peculiar nación son más bien una cuestión de percepción. Desde la violencia a la corrupción todo parece ser resultado de nuestra individual y manipulada visión de las cosas.
Es bueno entender que la percepción es el resultado de la interpretación de los estímulos (Intelectuales o físicos) captados por nuestros sentidos. Para poder construir una imagen de la realidad necesitamos de un estimulo distal o proximal que se traduzca como información del medio y que sea captado por neuronas especializadas. A partir de este momento se precipita una cascada de liberación de neurotransmisores y activación de receptores para finalmente llegar al cerebro quien se encargara de interpretar, traducir y utilizar estos datos. De esta manera un estimulo pasa a ser el puente que conecta al individuo con el universo que le rodea. “solo nos queda aceptar que la población sufre de un grave trastorno psiquiátrico que altera la percepción de la realidad y nos hace mantenernos en un estado paranoico”
Las últimas investigaciones nos plantean que nuestra construcción de la realidad no es una fotografía exacta del mundo físico, pero sí una visión evolutivamente efectiva en base a la información que recibimos y nuestra capacidad para descifrarla de la manera más útil posible (en otras palabras, quizás no tengas un cerebro de Nikon pero si uno de cámara de seguridad). Por lo que vemos este es un concepto que plantea interesantes cuestiones y en especial cuando podemos encontrar al ministro de Interior y Policía, “Monchy” Fadul, repitiendo constantemente que la inseguridad ciudadana y las continuas noticias de crímenes (de todo tipo) no son más que una cuestión de “percepción”, al parecer ignorando que al decir esto solo confirma que técnicamente creemos y entendemos lo que absorbemos, razonamos y experimentamos en nuestro diario vivir.
Para dar validez a su planteamiento y como un triste John Keats, el ministro compara a República Dominicana con países como Venezuela y Puerto Rico para demostrar que en realidad no estamos ‘tan mal’(Le recomendaría leer el trabajo de Goethals y Dasley sobre el tema… Goethals, G. R.; Darley, J. (1977). «Social comparison theory: An attributional approach.». Social comparison processes: Theoretical and empirical perspective).
Compararnos con otros países es una débil evidencia para defender su punto. Incluso me atrevería a decir que es casi tan débil como presentar los datos “oficiales”. La verdad es triste e innegable. La población se siente insegura ya que percibe y constata de manera constante que realmente lo está.
Muchas veces quisiéramos ver este tipo de declaraciones como una forma de negación. Quizás una manera de escapar a la responsabilidad (¿la falta de esta?) y las consecuencias de un débil manejo de la criminalidad. Pero por respeto a la opinión oficial solo nos queda aceptar que la población sufre de un grave trastorno psiquiátrico que altera la percepción de la realidad y nos hace mantenernos en un estado paranoico, quizás algún delirio de persecución o alguna otra condición capaz de trastornar de manera colectiva y coordinada la manera en que sentimos la vida en nuestro pintoresco país.

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