Un país casi perfecto



Por Ramón Colombo. 20 de febrero de 2016 
colombo

Ramón Colombo

Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
Este país es lo más curioso que jamás se haya inventado. Tiene todas las leyes que quien sea pueda imaginar, todos los reglamentos que pueda desear, todas las normas que pueda inventar, todos los códigos que pueda aspirar, todas las ordenanzas municipales que pueda suponer, todas las disposiciones que pueda esperar y todas las políticas que pueda dictar. Es un país perfecto para organizar todo lo que haya que organizar, controlar, vigilar, sancionar y garantizar. Pero solo le falta una cosa indispensable para funcionar: un Estado eficiente y con autoridad. (El doloroso caso de la planta de gas lo ha venido a reiterar).