El ancho encanto de Panamá


Panamá es conocido en el mundo entero por su famoso Canal y su indiscutible posición geoestratégica. Sin embargo los encantos de este pequeño país centroamericano no se circunscriben a meros intereses económicos y comerciales de su Estrecho ya que en sus dominios se encuentra uno de los últimos paraísos naturales y culturales de toda Latinoamérica: el archipiélago de Bocas del Toro que conserva aún la esencia virgen y salvaje de una ancha y vasta naturaleza única.
Situadas en el mar Caribe, estas islas de clima típicamente tropical conservan unas aguas cristalinas y unos impresionantes arrecifes de coral, además de multitud de especies animales en peligro de extinción. Aún hoy en día la mayoría de ellas, sobre todo las islas de Popa y Cristóbal, están habitadas por indígenas, entre ellos los Bri Bri, los Telire, los Cuna, o los Ngobe, los realmente originales de las islas.
De todas ellas destaca la Isla de Colón, centro neurálgico de toda la provincia Bocas del Toro y donde se encuentra la mayoría de hoteles y centros turísticos del archipiélago. Entre sus principales activos se encuentran las playas de Bluff, la de las Estrellas. Aunque para disfrutar de algo realmente espectacular es necesario acercarse a Isla Cristóbal ya que éste es el punto donde más avistamientos de delfines se producen, de ahí que también sea conocida como la Laguna de los Delfines.
Parque Nacional Marino de Isla de Bastimentos

La Isla de Bastimentos es fácilmente reseñable por cuanto alberga la famosa Red Frog Beach, hábitat natural de una tipología venenosa de ranas, además de Cayo Coral, uno de los principales destinos del mundo para el submarinismo de superficie o snorkeling. Es, asimismo, el eje central del Parque Nacional Marino, una de las pocas Áreas Protegidas de América Latina que preserva ecosistemas de playas, arrecifes de coral y manglares en el mismo espacio.
Justo al norte de Bastimentos se halla el islote Swans Cay que resulta ser un privilegiado enclave para el avistamiento de aves marinas y especies autóctonas de la zona. O los Cayos Zapatilla, con arenas blanquísimas y arrecifes de coral, además de unas aguas cristalinas y cálidas.
No por ser más pequeñas son menos merecedoras de atención el resto de islas del archipiélago ya que todas ellas encubren una belleza espectacular y encantos únicos. Así sucede con la pequeña Isla Solarte cuya Punta Hospital resulta ser un espacio privilegiado para la observación de corales blandos desde un enorme acantilado con grandes paredes. La Isla Popa, al sureste del archipiélago, tiene como peculiaridad ser el albergue de una famosa tipología de ranas de coloración azulada.
El senderismo es otro de los grandes atractivos de este archipiélago ya que existen distintas rutas por entre sus islas que permiten recorrer a pie sus recovecos y poder disfrutar de su variada flora y fauna de un modo más directo mientras se practica deporte. También es posible hacer esquí acuático o surfear siempre desde una perspectiva ecoturista especialmente cuidada.
Vuelos diarios
Al Aeropuerto Internacional de Bocas aterrizan diariamente aviones procedentes tanto de las principales ciudades panameñas como desde Costa Rica. También es posible llegar por carretera mediante autobuses que salen desde la Ciudad de Panamá, aunque la relación calidad-precio es peor. No obstante, si lo que se quiere es una opción distinta, a caballo entre el avión y el autobús, existe una fórmula de acceder en ‘taxis marinos’ que conectan el continente con Bocas de Toro. pr.