Adictos opinan sobre la apertura de la primera sala para consumir drogas en FRANCIA


  • El pedido de abrir una sala para drogarse para los adictos más precarios es una vieja reivindicación de asociaciones de ayuda para toxicómanos.Getty Images / Christian Mart?nez Kempin

  • A partir de este viernes, los toxicómanos parisinos podrán inyectarse su droga en un espacio habilitado de un hospital de la capital francesa en condiciones sanitarias correctas. RFI recogió la opinión de drogadictos ante esta iniciativa.
  • Un hospital de París abrirá el viernes la primera sala de consumo de droga en Francia, donde los toxicómanos podrán inyectarse su droga en condiciones sanitarias correctas, una propuesta defendida por las asociaciones pero criticada por los vecinos.
  • El espacio, llamado "sala de consumo de droga con mínimo riesgo" (SCMR), situada en el hospital Lariboisière, se encuentra cerca de la estación de trenes del Norte (noreste de París), el barrio parisino más afectado por el consumo de drogas.
  • El pasado jueves, la periodista de RFI Laurence Théault fue hasta allí para conversar sobre esta iniciativa con adictos.
  • El lugar se encuentra adosado a la estación Gare du Nord, una pequeña plaza rectangular a la que nunca le pega el sol, sólo penetran las corrientes de aire y el hedor de la orina. Es una escena difícil de contemplar: hombres con el rostro demacrado se encuentran tumbados en la acera. Como pueden, se inyectan droga en las venas.

  • Mehdi tiene la cara chupada y la mirada fija. Piensa que la apertura del espacio Gaia, como ha sido bautizada la sala, es algo bueno. “Va a evitar que hagamos esto en la calle. Hay chicos, y no está bueno que nos vean inyectarnos aquí. Aparte si nos dan el material evitará que usemos jeringas usadas’, explica.
  • Sentado en un escalón, Yohan fuma crack. Bajo su capucha, tiene una mirada de niño, de un azul electrizante. “Voy a ver qué tal es, porque tuve accidentes con mi brazo. Hace unos días traté de inyectarme y me resultó imposible. Así que voy a pedir consejos antes de hacer cualquier cosa. Porque veo que hay gente que se inyecta todos los días y lo hacen en el cuello, en lugares donde no hay que hacerlo”, afirma.
  • Solo Mohamed se muestra reticente ante la apertura de esta sala que, según él, cercena una libertad. “A la gente le gusta ser libre. No les gusta los hospitales y los lugares así, estar aislados”, asegura.
  • Este jueves por la noche el frío es glacial, pero Mohamed dice que tiene mucho calor. Explica con calma que es el producto que empieza a hacer efecto.
  • Con esta instalación, que el viernes acogerá a los primeros consumidores, Francia se une a la lista de países que ya cuentan con centros de este tipo, como Alemania, Australia, Canadá, España, Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Holanda y Suiza, donde la experiencia de estos últimos años ha sido positiva.
  • Esta sala de consumo supervisado, que cuenta con una superficie de 450m2 distribuida en una entrada, una sala de espera y una sala de consumo, está situada en el mismo hospital aunque tiene un acceso separado. Estará abierta cada día de las 13H30 a las 20H30.
  • Podrá acoger diariamente a unas cien personas, que tendrán que ser obligatoriamente mayores de edad. Unos 20 médicos, enfermeros, educadores, asistentes sociales y agentes de seguridad trabajarán en el centro.
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