Un buen día para saber esto! ¿Qué provoca la resaca?


Dolor de cabeza, sed insaciable, mareos, estómago destrozado y algunos otros síntomas que no vale la pena recordar… ese es el precio que más de alguna vez hemos tenido que pagar por una noche de excesos: exceso de música, de amigos, de amores pasajeros, y, sobre todo, exceso de alcohol. La resaca es la factura que nuestro cuerpo nos cobra justo al día siguiente.
Pero ¿cuáles son las causas reales —fisiológicas— de la resaca? Mucho se ha dicho sobre este tema. La explicación más conocida y aceptada asegura que se deben a la deshidratación que el alcohol provoca en el cuerpo, de las meninges a los vasos sanguíneos (de ahí el dolor de cabeza y de cuerpo) y, por otro lado, a la disminución de glucosa debido a la metabolización de todo el alcohol ingerido.
Con leves variaciones estas han sido las explicaciones que todos hemos recibido sobre la resaca. Y las fórmulas para combatirla son muy variadas, y casi siempre responden a la «cultura popular» de cada país.
Pero esta explicación, aunque aparentemente lógica, podría estar equivocada. Eso indica una investigación llevada a cabo por Richard Olsen, adscrito a la Universidad de California en Los Ángeles y a un grupo multidisciplinario e internacional de científicos dedicado específicamente al estudio de la resaca, el Alcohol Hangover Research Group —sí, un grupo de científicos que se dedican a investigar la resaca—. De acuerdo con los resultados de dicho estudio, la verdadera causa de la resaca es la relación entre el ácido γ-aminobutírico (GABA) y su correspondiente receptor cerebral.
El GABA es un neurotransmisor que compartimos todos los mamíferos y cuya función es inhibir el sistema nervioso central. En el caso específico de los seres humanos y la investigación que reseñamos ahora, se encontró que el GABA responde específicamente al etanol (el principal componente químico de las bebidas alcohólicas), incluso si éste se encuentra en la baja concentración de un vaso de vino. En este sentido, la resaca es la consecuencia de la reacción entre el GABA, su receptor neuronal y el etanol.
Pero hay más: como decíamos antes, no solo conocer qué causa la resaca es importante, sino saber cómo se puede combatir.  Uno de los estudiantes de postgrado de la misma universidad, Jing Liang, se preguntó si existiría una sustancia que aislara al GABA de los efectos del etanol y evitara eventualmente el desarrollo de la resaca. Para sorpresa suya, una hierba de consumo habitual en su natal China, conocida como «hovenia», posee en su composición química un flavonoide que según sus pruebas inhibe la reacción entre el alcohol y el GABA, con lo cual ni la borrachera ni la resaca se presentan en el cuerpo.
Por desgracia para el resto del mundo que no es China, los impedimentos institucionales y legales impiden que una sustancia de ese tipo se comercialice públicamente, por lo que lo único con lo que podremos contar respecto a la cruel resaca es con la explicación científica de qué la provoca.